16 sept. 2011

Simbiosis. Apología de los depredadores.

El ser humano, en un principio nómada, estableció su modo de vida en relación de dependencia y equilibrio con el medio natural. Con el paso del tiempo, cada vez más avanzada su inteligencia, este mamífero bípedo desarrolló técnicas de agricultura y ganadería, lo que permitió a las comunidades humanas establecerse en núcleos fijos pasando así a ser sedentarios. De forma paralela, la invención de herramientas como las armas, la rueda o la escritura, han ayudado a dichas comunidades a independizar su supervivencia del medio natural, siendo este desarrollo tecnológico una alternativa de supervivencia que lo despoja de su función en el ciclo natural.
Al mismo tiempo, comunidades y manadas de otros animales continuaron poblando los territorios vecinos, fieles a la preciada relación simbiótica con el medio que les alimenta y les da cobijo, manteniendo en funcionamiento los llamados ecosistemas.

Desafortunadamente, este equilibrio a menudo se interrumpe debido a la acción humana. La invasión del territorio, el abuso de los recursos, la superpoblación… complican la vida animal e incluso llegan a degradar o extinguir especies autóctonas. No es necesario remontarse muy atrás en el tiempo, ni tampoco salir de nuestros alrededores para presenciar conflictos, como el del ganadero y el lobo. El gran carnívoro ronda los corrales de las granjas por la noche en busca de algo que comer, una presa en bandeja más fácil de atrapar que un animal salvaje capaz de huir por el bosque, del mismo modo que nosotros acudimos al supermercado para no complicarnos con buscar o producir nuestro alimento. Así, el hombre vio peligrar su sustento, se hizo consciente de la existencia de un competidor en su territorio y decidió tomar medidas al respecto.


El lobo, por una parte temido depredador y cazador por naturaleza, hace un gran esfuerzo para abatir a una presa, los miembros de la manada se coordinan para atacar a los ejemplares más viejos o enfermos del grupo, ejerciendo así como un preciso elemento regulador de selección natural que beneficia en gran medida a la salud del ecosistema.
Un buen ejemplo es ser la superpoblación de ciervos que hoy en día pone en peligro los recursos vegetales que ofrecen nuestros bosques; pero ya no es el lobo el encargado de controlar esta situación, sino el hombre y la caza.
Desde hace años, este animal está amenazado por la relación presuntamente negativa que mantiene con nosotros los humanos. ¿Acaso la solución es desbaratar la estructura de los ecosistemas promoviendo la eliminación de lobos, zorros y demás depredadores considerados ‘’alimañas’’, por ser nuestra competencia directa? ¿Podremos hacernos cargo de las consecuencias?

1 comentario:

Kim HyunJoo dijo...

Hey! Iria!
Tu alimente ton blog? Je vois!
Continue bien! Je suis contente de regarder ton dessin! Gros Bisous!:)